Historia del patinaje sobre hielo

El patinaje surge en los tiempos en que el hombre para poder cruzar los lagos y arroyos congelados durante la época invernal, ataba a sus pies huesos y de ese modo se deslizaba a través de ellos. En el siglo XVII el patinaje sobre hielo comenzó como una especie de ballet sobre hielo, en la aristocracia de Holanda buscaban elegancia y perfección, así empezaron a sincronizar los pasos, saltos y otros movimientos.

En la época de la Guerra Civil Americana el patinaje sobre hielo alcanzó su máxima expresión hasta ese momento, tal es así que el primer club de patinaje fue creado en diciembre de 1849 en Filadelfia. Uno de los personajes más importante de ese tiempo fue el estadounidense Jackson Haines, un patinador totalmente revolucionario con sus movimientos y expresiones, pero que no tuvo popularidad porque su manera de patinar iba en contra del estilo rígido y riguroso de la época. Por este motivo se radicó en Europa donde alcanzó el éxito.

En 1921 se creó el USFSA (United Status Figure Skating Association) con el objetivo de difundir el patinaje y promover su crecimiento en toda la Nación. Para ese entonces se discutía si el patinaje debía ser considerado como una disciplina deportiva o como un baile, a pesar de que el patinaje sobre hielo fue considerado deporte olímpico en 1908. Finalmente en 1924 fue incluido en los juegos olímpicos de invierno celebrados en Francia, Chamonix.

Una de las figuras más destacadas fue la patinadora noruega Sonja Henie quien ganó 10 campeonatos mundiales (de 1927 a 1936) y 3 medallas olímpicas (1928, 1932 y 1936).

A lo largo del tiempo, el patinaje fue evolucionando, por ejemplo con la aparición de coreógrafos que se encargan de seleccionar los temas y hacer que los movimientos sean más sincronizados y armoniosos con la música. Hoy en día es un deporte mucho más competitivo.